¡Me encantan las croquetas! ¿y a quien no?

Se pueden hacer croquetas casi de cualquier sabor, todas se pueden hornear para que sean un poquito más saludables que fritas, pero éstas son especiales porque no llevan bechamel.

 

  • Una taza de quinoa
  • Una zanahoria rallada
  • Dos cucharadas de cebollino picado
  • Media taza de almendra molida
  • 3 o 4 cucharadas de sésamo tostado
  • Un huevo
  • Sal y pimienta.
  • Lavamos con agua fría una taza de quinoa. Escurrimos el agua. Ponemos a hervir dos tazas de agua y añadimos la quinoa lavada. La dejamos aproximadamente 20 minutos hasta que se consuma el agua o los granos de quinoa se abran.
  • La escurrimos bien y la estiramos sobre papel de cocina para que se enfríe y se vaya la humedad.
  • Mientras se enfría, precalentamos el horno, picamos el cebollino finito, rallamos la zanahoria y preparamos un plato con la almendra molida y el sésamo tostado.
  • Mezclamos 200 g de quinoa (la pesamos ya cocida) con el huevo batido, el cebollino, la zanahoria y le ponemos sal y pimienta al gusto.
  • Con la mezcla hacemos la forma de las croquetas, las rebozamos en el plato con la almendra molida y el sésamo, y las  vamos colocando en la bandeja del horno sobre un papel vegetal.
  • Horneamos entre 10 y 15 minutos a 180ºC.